miércoles, 23 de julio de 2008

Café de los Angelitos.

Café de los Angelitos!
Bar de Gabino y Cazón...
Yo te alegré con mis gritos
en los tiempos de Carlitos,
por Rivadavia y Rincón.

Una esquina famosa, Rivadavia y Rincón y un no menos famoso café, el cual primitivamente fue reducto de malandras y caferatas, gente de mal vivir. Verdaderos "angelitos", según la socarrona afirmación del comisario de Balvanera quien, sin saberlo, le estaba dando nombre a uno de los más populares cafés de Buenos Aires.

Cuando en 1919 lo adquirió don Angel Salgueiro ya habían hecho famosa la esquina las presencias de Gabino -el negro payador del Himno a Paysandú- José Razzano, Carlos Gardel, Florencio Parravicini y los prohombres del socialismo argentino que tenían su Casa del Pueblo cincuenta metros más al oeste por la misma calle Rivadavia.- Era frecuente ver llegar a Juan B. Justo, a don Alfredo Palacios y hasta a José Ingenieros.-

En 1992 cerró sus puertas y fue recuperado en el año 2007






sábado, 19 de julio de 2008

Confitería Las Violetas

Desde 1884 parte de la historia de Buenos Aires.-
El edificio de Las Violetas fue declarado en 1998 “Lugar histórico de la Ciudad” por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Durante varios años, antes de la actual restauración, el lugar permaneció cerrado.- La restauración del edificio, sus componentes y los históricos vitrales comenzó en Enero de 2001, y terminó en Junio.
Se encuentra ubicado en Rivadavia y Medrano.-
Aquí estamos las profes Marta y Rosa con las chicas de 5to. "B" luego de disfrutar de un exquisito té con masas María Callas.-

El Café Tortoni.


El Tortoni, inaugurado en 1858, es uno de los más importantes de los antiguos cafés porteños.-
Entre sus paredes cubiertas de madera, junto a sus mesas de roble y mármol verde, se sentaron Alfonsina Storni, Benito Quinquela Martín, Carlos Gardel, Baldomero Fernández Moreno, Luigi Pirandello, Federico García Lorca y Arturo Rubinstein y... nosotros.-






Este tradicional café es ya inseparable de la historia de Buenos Aires.- Se encuentra ubicado en Avenida de Mayo 825.-


El recuerdo a Borges, Gardel y Alfonsina Storni en los salones del Tortoni.-



Casa de la Cultura.


El Salón Dorado cuenta con ricas tallas , tapices traídos de Francia y un balcón para orquesta decorado con la figura de la diosa Atenea y la letra P -de Prensa, Paz, Periodismo, Palas-

En él se realizan importantes espectáculos musicales y se efectúan los actos de entrega de las llaves de la Ciudad a personajes ilustres.-













Detalle de la talla del balcón.-
El salón está inspirado en los salones del Palacio de Versalles, y se destaca en la decoración un complejo juego de espejos, una de las características más importantes del auditorio.











El edificio del que fuere el diario La Prensa es uno de los más elegantes de la ciudad y pertenece al Siglo XIX.-
Su dueño, José C. Paz, habitaba en otro hermoso palacio que queda frente a Plaza San Martín y en el cual hoy funciona el Círculo Militar.-
Las sirenas del diario sonaban ante importantes acontecimientos: año nuevo -especialmente en 1900- o el fin de la Gran Guerra en 1918 y de la Segunda Guerra Mundial en 1945.- Sonó por primera vez el 27 de julio de 1900, cuando asesinaron a Humberto I de Italia.
En la parte superior la farola e eleva sobre la Avenida de Mayo y se destaca sobre la cúpula, con su antorcha iluminada en una mano y una hoja escrita en la otra, representando la libertad de expresión.

Casa de la Cultura. Diario La Prensa.-


El Edificio del antiguo diario La Prensa fue declarado Monumento Histórico Nacional.-
Se encuentra ubidado en Avenida de Mayo 575, en el barrio de Monserrat, de la Ciudad de Buenos Aires.-
Fue inaugurado en 1898 y el fundador del diario, don José C. Paz, encargó el proyecto a un estudio parisino.- La fachada se debe a Garnier.- Aquí vemos la imagen de Palas Atenea representando la libertad de prensa.- De noche se ilumina.-
Luego de ser expropiado por Perón y sufrir varias crisis financieras, pasó al Gobierno de la Ciudad que en 1993 instaló allí la Casa de la Cultura.-

viernes, 13 de julio de 2007

9 de julio de 2007: nuevamente nevó sobre Buenos Aires...

¿París? ¿Nueva York? No, Buenos Aires.
Los porteños vivimos una jornada histórica debido a la irrupción
de aire polar que produjo esta nevada sobre Buenos Aires y el Conurbano.
Alicia y Felipe en el barrio de Versalles...


Todo comenzó en la madrugada del 9 de julio de 2007
con una nevisca en las localidades del oeste de la Provincia de Buenos Aires,
y continuó durante la mañana y las primeras horas de la tarde
en los distintos barrios de la Capital Federal, el norte bonaerense
y el Conurbano. Al mediodía se intensificó y se convirtió en nieve.
Con la caída de la tarde... la nieve cubría los coches
y sus copos sorprendían a los porteños.


El obelisco reunió a muchos porteños que disfrutaron del inusual fenómeno.
Según el informe meteorológico puede que no se vuelva a repetir
en los próximos cincuenta años.


También en la Provincia de San Luis los autos
quedaron bajo la nieve.


En Villa Mercedes hasta el perro está sorprendido.


Los jardines de Buenos Aires tienen ese "qué se yo"... ¿viste?

La nevada de 1918.


¿Cuándo fue la última vez que nevó sobre Buenos Aires?
Fue hace 89 años: el sábado 22 de junio de 1918.
A la madrugada los termómetros marcaban dos grados bajo cero y a las tres y media comenzó a nevar.
Con la Primera Guerra Mundial a punto de terminar y Don Hipólito Yrigoyen como presidente
de los argentinos los serios señores de la época, con sombrero y sobretodo,
construían "muñecas" de nieve insólitas para nuestro clima.
Más de un inmigrante se habrá sentido en su Europa natal y,
seguramente, un velo nostálgico le habrá nublado la vista.


Según el diario La Nación, la nieve convirtió a Buenos Aires en una auténtica ciudad europea.
Las condiciones climáticas extraordinarias hicieron realidad un ideal de la época.
La Plaza de Mayo, según esta foto sacada desde el balcón de la Casa de Gobierno,
se ve cubierta por un manto blanco. Dicen que la precipitación fue tan intensa
que la nieve acumulada sobre el suelo -entre 8 y 10 cm- sólo se derritió dos días después.
Antonio Barni, el pianista, había concurrido al Hipódromo de La Plata y al emprender el
regreso luego de la carrera, el coche en el que volvía a Buenos Aires junto con sus amigos
se descompuso. Eso le sirvió de inspiración para escribir el tango ¡Qué Noche!